viernes, 12 de noviembre de 2010

Trudy


Te quiero.
Te quiero libremente, en el aire, en el sur argentino y en chile, claro.
Pero también te quiero en La Sodería porque es raíz, y te quiero en el Moliere por ser tallo también.
Te quiero de querer quieriendo. Te quiero sin querer queriendo, queriéndote.
Te quiero con D´Agostino y con Jean-Paul; Te quiero con Hugo, con Susi y con los termos que te rompo.
Te quiero en blanco y negro con un toque de color.
Te quiero con pensamientos en acción, cuando me traes las cartas (más bien).
Pero también te quiero seguro, inseguro; hasta cuando no me sacás fotos cuando yo quiero, te quiero.
Te quiero en hostels y en carpas. Te quiero en campings, cabañas.
Te quiero cuando te tirás al río de mi tío y te quiero un poco menos cuando caminás y te vas como si yo estuviera al lado tuyo y no estoy (pero te quiero igual).
En realidad te quiero porque esto y porque aquello, y te quiero más por esto que por aquello, y a veces viceversa.
Te quiero en plaza Francia, cerca de tu casa y en Pinamar.
Te quiero en tu balcón y ensayando personalidades.
Te quiero, te quiero, te quiero.
Por aquí, por allá, cuando te veo y en mis recuerdos.
Cuando te extraño más te quiero pero te quiero más cuando te veo.
Te quiero, básicamente, todo el tiempo.
Pero la verdad es que más que te quiero, te adoro.
Cuando hay junglitas y rosamonte, en el iuna y en garcía teodoro.
Y a veces cuando te extraño, te quiero cuando te adoro!

martes, 17 de agosto de 2010

Morci & Me


Algo gigante y peludo me perseguía por las calles de Nueva York. Yo corría y corría, pero toda salida se alejaba cada vez más de mi.
Ya había llegado a una pared, pero yo seguía corriendo y corriendo, dejando ver al espectador un efecto tipo "sims".
Toqué la pared, dejando así de correr. Estaba húmeda, áspera, resbalosa, jugosa, danneteosa.
De repente, el monstruito -más parecido a una morcilla transpirada por los efectos del humo carbónico asadal- me tocó el hombro y me volteó.
No había salida, no había escapatoria!
Solo él y yo... y una cama de dos plazas, colchón Piero, a nuestra izquierda.

Ya sin fuerzas, me rendí y dejé que todo sucediera tal cual las normas del sueño mío.
Relajé mis párpados, mis brazos, mi pelvis, mi cuerpo entero.
La morcilla me agarró y me arrastró hacia el Piero...

No puedo decir con exactitud qué fue lo que pasó.
Todo mi cuerpo olía a morcilla, a ahumado, a twistos de jamón ibérico.
Era todo tan real... pero no.
La morcilla me miraba cíclopemente y yo sentía los chinchulines adentro.
Se acercó hasta mí.
Desperté.

Al abrir los ojos noté que había adormecido en una extraña posición, en un extraño lugar que no era mi casa.
Frente a mí, dormía mi compañero de escena sobre tres sillas muy cómodamente ubicadas.
Me incorporé y sentí el calor de la estufa de la escuela.
Transpiraba cual cerdo fugitivo en matadero.
Y él dormía.

Me acerqué a él, lo observé y en ese momento me di cuenta de todo.
No había sido más que un sueño ilusionatorio, pues la morcilla existía, era real!
Estaba frente a mí, adormecida, tan poco cruel, tan tierna.
Me dije "Basta! Basta de verdad!"
Y lo desperté: "Vamos, Migue Moraga, tenemos que seguir ensayando nuestra escena. Nos quedamos dormidos".

Entonces, primero despertó el pequeño ser. Luego Miguel.
Y ensayamos.
Nunca hablé del tema.


Aún hoy lo sigo soñando...

jueves, 22 de abril de 2010

Our smiling song



Miedo e incertidumbre en un mundo un tanto extraño.
En esta tierra donde todo suena a desenfreno, a desamor, a tiempos de espera infinitos, a desilusiones, a preguntas, a corazones derretidos, a historias incumplidas... aparecés así…
de repente, de la nada, del vacío.
Entrás, me mirás, me abrazás, me amás y ya empezamos a correr.
No entiendo cuando empezó la carrera ni se donde termina, si es que termina.
La mente, meticulosa, quiere sacudir todo buen presentimiento.
Lo anula por un instante y busca desde su inteligencia más destructiva, la oscuridad.
Pero mi pecho obnubilado genera armas instantáneas para salir al sol… y respirar.
Una disociación corporal, mental y sensorial
que desemboca en una guerra íntima y humillante a cada instante.
Ansiedad arraigada por la incertidumbre que origina este pleito interno
a causa de un miedo inherente, natural, que va más rápido que yo.
A donde sea que miro, lo veo.
Está ahí, tentándome, esperando que ceda y me entregue cabizbaja,
como si fuera lo único que sé hacer. Tener miedo.
Pero mágicamente aparecés así y destruís toda esa tentación,
convirtiendo mis miedos en esperanza, en luz.
Llegás para entregarte de la manera más hermosa y espontánea,
sin titubeos, sin máscaras, con todo lo que sos.
Nuestros puntos se conectan en un lugar amplio, lleno de vida y de formas indescriptibles.
Un lugar que todos conocemos y al que nunca llegamos más que con la imaginación…
un lugar llamado cielo.
Me mirás y nada puedo esconder porque todo lo entendés.
Me abrazás y nada puedo hacer más que sentir el sol.
Me besás y nada puedo pensar. Mi mente se vuelve débil y mis sentidos se acrecientan.
Tu naturaleza me estremece al punto de resquebrajar todos mis prejuicios
y sentirme libre de ser.
Y aunque mis miedos adolescentes festejan su asistencia perfecta,
con vos siento que lo puedo todo.
Nos pienso y surge la música.
Todo se detiene pero nuestras melodías continúan pincelando el espacio
y son cada día más hermosas…
Y creo fuertemente que vamos camino a componer la canción más soñada que hayamos podido alguna vez escuchar.
Y sonriendo… siempre sonriendo.



Our high vibration go on in our smiling song

jueves, 18 de febrero de 2010

MIEL


Con él llega el viento
desenfrenado, suave.
En su misionar llega el acento.
Dulce y perfecta la fusión
entre ese físico musical
y lo químico y natural.
Arriva la vibración del sonido
a terminal directa en pecho y diafragma,
rozando el paladar con crema pentagramada,
despertando de un soplo en lo profundo del alma.
Base de espuma enmielizada,
su boca es el panal.
Es una tortura, es impotencia.
Estremecimiento rítmico y sonoro
donde los pies se fruncen
y los puños transpiran música, letra y voz.
Porque su cuerpo es música
Porque su estructura es instrumento.
Porque su canto es un tremendo rojo amanecer.
Escucharlo supone preparar el alma
para un viaje mágico, casi espiritual;
dejarse llenar y permanecer suspendido,
hipnotizado entre coros y acordes,
entre sambas y bossa's.
Enredarse en su panal con la mirada
y perderse en su miel.
Eso es escucharlo.
Eso es música.
Eso es él.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

De mí misma


¿Quién te dijo, quién te cuenta?
¿Desde dónde... hasta dónde?
¿Cómo, desde cuándo?
¿Cuánto me conocés?
¿Qué sabés de mi?
Porque no ves cuando lloro y muerdo la almohada, muerta de miedo
porque no ves mi mirada frente al espejo, evasiva y disconforme
porque no ves mi forma de ansiar, cuestionar y maldecir al amor que nunca llega
porque no ves mis brazos alrededor de mis piernas y mi cabeza hundida en ellas
porque no ves la fuerza que hacen mis manos entre las sábanas
porque no ves mi placard inundado de máscaras grotescas
porque no ves mi realidad objetiva, ni mi verdad subjetiva.
Porque no ves.

Y relajadamente decís que me conocés tanto más que yo misma.
Increíblemente increíble tu falaz convicción.
No ves realidad, ni verdad, ni nada.
Porque yo sigo optando que así sea.
Por Dios... que así sea.

viernes, 11 de diciembre de 2009

AMOR DESOLADO

Desearía estar tan dormido, oyendo tu voz golpeando la ventana de mis sueños.

Desde adentro me estremezco entre el dia y la noche, sin saber ya cual es cual.

Me duele el corazón.
Se acabaron las caricias.
Miro esa chica en la foto. Le gusta la forma en que la miro, pero se va.
Me gustaba vivir asi, amar asi.
Me duele... me duele y la música es mi única momentánea forma de escapar.
Con y sin ella, lo es.
Siempre lo fue.
De esos fuegos compartidos, veo las cenizas, las miro....
Volver al tiempo de la llama.
Y las estrellas...
Las inmóviles y las que paseaban. Las mirábamos.
Solo.
Me duele el corazón.
Mi música no tiene compases, ritmo, alma.
Desafino como un perro.
Cables a tierra: música.
En esta tarde gris: balada para un loco.
Destrozándote en la mente, destruyéndose el corazón, tan de a poco.
No lloro.
Te quiero matar.
Todo lo que alguna vez fue amor se está transformando en odio incomprendido, no querido...
y duele.
Vivo de esta forma, amo de esta forma.
Quizá sea por algo, porque Dios tiene un mejor plan para mi.
Yo sigo a la luna. En cada estrella estás vos.
Entonces deseo lo que nunca: ver el cielo vacío.
Verme a mí en el cielo. Vacío.
Viaje de ida. Todo se va. Nada vuelve.
Me duele el corazón, y no hay música.
Todo te lo doy, no te ruego.
Es solo que no puedo pensar en nada más que en vos, en mi y en el demonio que entró en nuestra casa. La casa que levantamos a cada paso, con fuerza, con amor de dúo, con música del alma, pura.
¿Qué hago?
Soy pobre, débil, no lloro.
Y me duele el corazón.
Pero si algo sé, es que te amo.
Te amo tan interna y profundamente que los excesos no me desvían, las furias no me controlan y la música ya no me ayuda.
Te amo tan intensa y pacíficamente que me duele respirar.
Te amo tanto pero tanto que podría no necesitarte.
Estás más en mi que en vos misma.
Dejo esta última carta como el acorde final de una canción que termina desafinada, porque te amo tan inmensa y proféticamente que puedo existir en cualquier lugar del mundo y en todos y cada uno, vas a estar vos, para afinarla.

*

jueves, 12 de noviembre de 2009

1NC0NC1ENT3 L18R3T1V0

¿Libre cuánto? ¿Libre cómo?
Libre sol, libre aire, libre mental, libre libro
Despertarse a la mañana y ver el sol, ni una nube
Sol libre de amenazas, sol sin miedo, sol con cielo.
Andar en bicicleta, sentir el aire en la cara
Aire limpio, pelos al viento, calle empinada: Libre sobre ruedas
Saltar en cama elástica, cumpliendo el sueño universal durante 2 segundos, a cada dos segundos
Libre vuelo, libre muñeco, libre cuerpo.
Pensar paisajes soñados: Libre mente, libre verde, sin censura. Imaginación sin límite.
Carcajear. Libre sonrisa, libre con y sin brackets.
Libre autoestima.
Respirar. Libre alma, diafragma, pulmón libre, oxígeno libre de hoja libre de árbol libre.
Oir el idioma pajaral. Libre ala, libre y ágil, vuelo eterno.
Correr desenfrenadamente pensando en nada.
Libre toda, libre yo.
¿Libre quién y libre cómo, cuando...?
¿Cuando?
Todo el tiempo, de tanto en tanto, no mucho.
Lo siento en el diafragma unos segundos y no percibo.
No registro.
Porque me gusta ser autOprimista ol de taim.
pero soy libre en lo más mínimo, en lo más pequeño..
Soy libre todo el tiempo.



Bueno... o casi todo el tiempo.